Plin, plin, plin, tac, tac, tac… ¿escuchás esos ruidos que vienen del jardín?
Nos contaron un secreto: la primavera pareció adelantarse en el barrio Villa Rosas. Entonces cargamos nuestras mágicas cajas de madera, repletas de juegos, telas, tizas y pinturas, y emprendimos viaje.
En el camino nos encontramos con los chicos y chicas del Jardín 921 que, de la mano de sus seños y algunas familias, iban hacia la Biblioteca Eduardo Mallea, decididos también a convocar a la estación más linda del año.
Allí, Andrea, Mandy y Cristian nos abrieron las puertas y, durante la tarde, desplegamos narraciones, música, juegos y mucho para pintar.
Porque, ¿qué es una primavera sin jardín? ¿Y qué sería un jardín sin los pequeños y pequeñas revoloteando por ahí?
Entonces sucedió: las mariposas, mariquitas y pájaros de cartón empezaron a cobrar vida, los muros grises se llenaron de colores y los animales del cuento asomaron por el patio de la biblioteca.
Y descubrimos que la primavera era eso que sucedía entre canción y canción, entre pinceles y telas, tizas y maderas.







